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Nutella a bordo de Artemis II: cómo llegó la pasta hasta Orion

Un tarro de Nutella a bordo de Orion desató la tormenta perfecta en internet: desde bromas sobre “la publicidad más cara” hasta sospechas de que la tripulación de Artemis II había colado la pasta de c

Imagen: ixbt.com

Un tarro de Nutella a bordo de Orion desató la tormenta perfecta en internet: desde bromas sobre “la publicidad más cara” hasta sospechas de que la tripulación de Artemis II había colado la pasta de chocolate al margen de las normas. En realidad resultó ser más aburrido y, quizá, incluso más interesante: la NASA autorizó a los astronautas a confeccionar parte de su menú de forma autónoma, y la Nutella acabó formando parte del menú de manera totalmente oficial.

Es una historia pequeña pero ilustrativa sobre cómo está cambiando la comida espacial en Artemis II. Cuanto más corta es la misión, menos razones tiene la agencia para privar a la tripulación de una dieta estéril sin sabores conocidos; en los vuelos de larga duración el control es más estricto, mientras que en los de corta duración se puede permitir cierto confort hogareño, siempre que el producto no se desmenuce y no cause problemas en ingravidez.

Por qué la Nutella terminó en el menú oficial

Los usuarios de redes sociales primero dedujeron que el tarro de Nutella era o bien un objeto “secreto” personal del astronauta, o bien una maniobra publicitaria muy atrevida. Pero la NASA tiene un PPK para efectos personales, y la comida no entra en él. Las excepciones en el pasado fueron raras, así que la versión de la contrabanda sonaba bien, pero se vino abajo rápidamente.

En Artemis II se permitió a la tripulación formar parte de su propio menú: elegir alimentos y platos favoritos dentro de límites razonables. Al final, en el menú aparecieron no solo la pasta de chocolate, sino también galletas canadienses con jarabe de arce. Para el espacio eso es casi un lujo gastronómico, aunque desde el punto de vista prosaico todo se reduce a la seguridad del envase y al comportamiento del producto en la cabina.

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  • PPK — es el kit de objetos personales, no de comida.
  • La Nutella llegó a bordo como parte del menú oficial.
  • La NASA permitió el tarro de vidrio porque la misión era de corta duración.

La comida espacial dejó de ser tan despersonalizada

Toda esta historia recuerda que las misiones tripuladas modernas venden no solo precisión ingenieril, sino también normalidad humana. Cuando los astronautas, camino a la Luna, comen algo reconocible, eso funciona mejor que cualquier video oficial: el espectador ve no un programa abstracto, sino a personas que también tienen sus desayunos favoritos.

Es también una señal sutil para misiones futuras. Si en vuelos cortos se puede añadir de forma segura algo de comida familiar, los siguientes programas seguramente equilibrarán cada vez más la logística estricta con el confort psicológico de la tripulación. Y sí: internet volvió a demostrarlo — incluso un tarro de pasta de chocolate en el espacio puede generar más debate que parte de un informe de la NASA.

Dan Kowalski

Frontier Editor

Dan is our resident futurist, covering electric mobility, space exploration, and the smart home. He's interested in atoms just as much as bits. Whether it's a new battery chemistry, a reusable rocket, or a protocol that finally makes IoT devices talk to each other, Dan breaks down the engineering that pushes humanity forward.

vía ixbt.com

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