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Dassault y OHB proyectan el planeador espacial reutilizable Vortex‑S para Europa

La respuesta de Europa a la era de los transbordadores quizá por fin esté tomando forma. Dassault Aviation y OHB se han unido en Vortex‑S, un planeador espacial reutilizable que quieren ofrecer a la A

Imagen: ixbt.com

La respuesta de Europa a la era de los transbordadores quizá por fin esté tomando forma. Dassault Aviation y OHB se han unido en torno a Vortex‑S, un planeador espacial reutilizable que quieren ofrecer a la Agencia Espacial Europea como manera de dar a Europa un mayor control sobre el transporte orbital, desde entregas a estaciones hasta misiones científicas en vuelo libre.

La propuesta es sencilla: construir un vehículo que pueda llegar a órbita, regresar y desempeñar más de una función. Es un sueño conocido en la astronáutica, pero también difícil, por eso hasta ahora las naves reutilizables han estado dominadas por Estados Unidos. Europa ha enviado mucho hardware al espacio; poseer la capa de transporte es una clase distinta de ambición.

Qué se supone que hará Vortex‑S

Según las empresas, Vortex‑S está diseñado como un planeador espacial polivalente en lugar de una nave de carga de tarea única. Apoyaría viajes regulares a estaciones espaciales y el regreso a la Tierra, a la vez que llevaría a cabo misiones científicas autónomas en vuelo libre.

  • Nave orbital reutilizable
  • Viajes a estaciones espaciales y de regreso
  • Misiones científicas autónomas en vuelo libre

Dassault y OHB se reparten el trabajo

La división del trabajo es ordenada y, para alivio, poco romántica. Dassault Aviation actúa como arquitecto principal e integrador de sistemas del propio planeador espacial, mientras que OHB se encarga del módulo de servicio y de la infraestructura del lado de la misión. La combinación tiene sentido: Dassault aporta un sólido músculo de ingeniería aeroespacial, mientras que OHB lleva años construyendo satélites y sistemas espaciales para Europa.

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Dassault también se apoya en programas europeos anteriores como prueba de que conoce este terreno. La compañía trabajó anteriormente en el proyecto del planeador Hermes y en el IXV, el vehículo experimental utilizado para estudiar la reentrada atmosférica. Esa trayectoria no garantiza el éxito, pero sí significa que Vortex‑S no parte de cero con un PowerPoint y una plegaria.

Por qué a la ESA podría gustarle la propuesta

El verdadero premio aquí es la autonomía estratégica. Si la ESA respalda el proyecto, Europa podría reducir su dependencia de servicios de lanzamiento y transporte extranjeros a la vez que ganaría más espacio para la investigación en órbita terrestre baja, especialmente experimentos biológicos y físicos que se benefician de viajes de retorno repetibles. Un vehículo reutilizable para tripulación o carga es caro de construir, pero también lo es la dependencia.

El consorcio sigue abierto y las empresas dicen que están hablando con otros actores europeos para que se sumen. Eso importa porque Europa tiene la costumbre de generar ideas aeroespaciales impresionantes y luego alargar la fase de toma de decisiones hasta que todos pierden el interés. Si Vortex‑S sobrevive al laberinto de comités, la próxima década podría finalmente traer a Europa un sistema de transporte al estilo del transbordador de fabricación local.

Dan Kowalski

Frontier Editor

Dan is our resident futurist, covering electric mobility, space exploration, and the smart home. He's interested in atoms just as much as bits. Whether it's a new battery chemistry, a reusable rocket, or a protocol that finally makes IoT devices talk to each other, Dan breaks down the engineering that pushes humanity forward.

vía ixbt.com

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