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Cannes abre con Moore y Park defendiendo la política en el cine
Cannes abrió su 79.ª edición con una defensa inusualmente directa del cine políticamente comprometido. Demi Moore y el presidente del jurado Park Chan-wook rechazaron la idea de que el arte deba andar

Imagen: hollywoodreporter.com
Cannes abrió su 79.ª edición con una defensa inusualmente directa del cine políticamente comprometido. Demi Moore y el presidente del jurado Park Chan-wook rechazaron la idea de que el arte deba andarse con rodeos frente a la política, aunque advirtieron que un mensaje debe estar realizado con suficiente oficio para no convertirse en propaganda.
Esa tensión es la verdadera historia aquí: Cannes intenta parecer un festival de películas, no de consignas, en un momento en que la industria sigue siendo arrastrada a debates de guerra cultural. La línea entre provocación y sermón es delgada, y las palabras iniciales del jurado dejaron claro que el festival no piensa fingir lo contrario.
Park Chan-wook respalda las películas políticas sin el sermón
Park dijo que política y arte no deberían dividirse en campos opuestos, argumentando que una película con una declaración política no debe ser tratada como enemiga del cine. También advirtió que la fuerza política por sí sola no basta; si la obra no se expresa con arte, se desliza hacia la propaganda con bastante rapidez.
Es un argumento familiar en Cannes, que desde hace tiempo premia films que llevan su política a la vista siempre que lo hagan con estilo. También es una reprimenda sutil a festivales que a veces han actuado como si cualquier postura explícita fuese tabú o suficiente por sí misma. Ninguna de las dos cosas es cierta, por eso el público sigue discutiendo sobre las películas y los jurados fingen no disfrutarlo.

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Demi Moore rechaza la autocensura
Moore fue igual de firme y dijo que los artistas no deben autocensurarse para evitar la incomodidad. Enmarcó la expresión como el núcleo de la creatividad y afirmó que ahí es donde el arte puede hallar la verdad y las respuestas. Sobre la IA, adoptó un tono más cauto: la tecnología ya está aquí, dijo, y lo más inteligente es averiguar cómo trabajar con ella en lugar de fingir que se puede desear fuera.
Su advertencia fue menos futurista que práctica. Hollywood ya lleva años debatiendo protecciones laborales, derechos sobre la imagen y la economía del contenido sintético, así que Cannes llega tarde a una pelea que ya estaba en marcha. La postura de Moore puede ser mesurada, pero sigue inclinándose por la adaptación en lugar de la negación.
Paul Laverty apunta con más fuerza al poder de la IA
Paul Laverty, el guionista escocés y colaborador de larga data de Ken Loach, fue más allá que el resto del jurado. Argumentó que las empresas y los multimillonarios tecnológicos detrás de los grandes servicios de IA deberían ser vistos con profundo escepticismo porque controlan los algoritmos que, cada vez más, moldean la vida cotidiana.
Laverty también vinculó el asunto con la sostenibilidad, el uso del agua y las condiciones laborales, que es el tipo de realidad poco glamorosa que la máquina del hype de la IA tiende a omitir. El mensaje fue contundente: si un puñado de propietarios poderosos fija las reglas, todos los demás tendrán que vivir con las consecuencias.
- Tamaño del jurado de Cannes: nueve miembros
- Películas en competición: 22 largometrajes
- El ganador de la Palma de Oro se anunciará el sábado 23 de mayo
El jurado de Cannes y la selección de la competición
El jurado de Park está repleto de cineastas e intérpretes que no parecen dispuestos a tratar la competición como un ejercicio diplomático. Junto a Moore y Laverty están Chloé Zhao, Stellan Skarsgård, Isaach De Bankolé, Ruth Negga, Laura Wandel, Diego Céspedes y el guionista Paul Laverty, lo que da a Cannes un panel con suficiente amplitud artística para generar desacuerdo real.
Eso importa porque Cannes nunca ha sido solo un desfile de estrenos; es un lugar donde el gusto adquiere poder institucional. El festival abre con La Vénus électrique, de Pierre Salvadori, y lo primero que se oyó del jurado no fue una placa segura sino un recordatorio de que el cine todavía quiere responder a la política, no simplemente adornarla.
La pregunta abierta es si el festival de este año podrá mantener ese equilibrio: lo suficientemente político como para sentirse vivo, lo suficientemente formal como para evitar la autocomplacencia. Cannes suele preferir ambas cosas. La parte difícil es conseguir que el público lo crea.
AI Editor
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