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China alista cuatro estrenos de cohetes mientras se intensifica la carrera por la reutiliz

China se prepara para un periodo intenso de lanzamientos, y el hilo común es obvio: la reutilización de cohetes. En los próximos meses, equipos estatales y privados tienen previsto probar Long March 1

Imagen: ixbt.com

China se prepara para un periodo intenso de lanzamientos de cohetes, y el hilo común es obvio: la reutilización. En los próximos meses, equipos estatales y privados probarán Long March 12B, Pallas-1, Hyperbola-3 y Long March 10B, una combinación de vehículos orientados a aumentar la capacidad de carga a órbita y a construir el hardware que China necesitará para constelaciones de satélites y misiones lunares.

La alineación muestra lo rápido que el sector de lanzamientos del país se está dividiendo en dos motores. Los cohetes estatales aún sostienen el programa lunar y las ambiciones de carga más pesada, mientras que las compañías privadas ahora persiguen el mercado reutilizable con hardware que parece mucho menos experimental que hace unos años.

Long March 12B llega primero a la plataforma

Long March 12B es el que está más cerca del despegue. Ya ha sido erigido en el sitio de lanzamiento de Jiuquan, y usa queroseno y oxígeno líquido para llevar hasta 20 toneladas a órbita baja. Se han observado patas de aterrizaje en la primera etapa, aunque todavía no está claro si los ingenieros intentarán recuperarla después del vuelo de debut.

Esa incertidumbre es reveladora. Su predecesor, Long March 12A, voló a finales de 2025, pero el aterrizaje de la primera etapa falló, lo que sirve como un recordatorio claro de que anunciar la reutilización es más fácil que llevarla a cabo.

Galactic Energy e iSpace impulsan diseños reutilizables

Galactic Energy se prepara para lanzar Pallas-1, su primer cohete propulsado por combustible líquido. La empresa lo diseñó desde el principio para su recuperación, añadiendo patas de aterrizaje y aletas reticuladas (grid fins) para el descenso, aunque no planea traer de vuelta la etapa en el vuelo inaugural. Se espera que el cohete eleve de 7 a 8 toneladas a órbita baja, y ya se tiene previsto un Pallas-2 más pesado para 2027.

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Hyperbola-3 de iSpace está más avanzada en ese oscuro arte de hacer aterrizar etapas. La compañía ha completado pruebas del sistema de aterrizaje, incluyendo ensayos de impacto fuerte y pruebas de caída a tamaño real, y apunta a volar antes de que termine 2026. En febrero, el proyecto también aseguró alrededor de 729 millones de dólares en inversión, lo que ayuda a explicar por qué el calendario parece tan agresivo.

Long March 10B y el hardware lunar de China

El otro cohete estelar es el Long March 10B, una versión de carga vinculada a los futuros vuelos lunares tripulados de China y a la nave Mengzhou. Ya ha sido entregado a Wenchang para revisiones iniciales, y también se espera que más adelante reciba hardware de recuperación de la primera etapa, incluida la capacidad de aterrizar en plataformas oceánicas. Su primer vuelo de prueba no se espera antes del verano de este año.

Eso importa porque la agenda de lanzamientos comienza a parecer menos una lista de demostraciones puntuales y más un adelanto del próximo estándar orbital de China. Si al menos una parte de estos programas se consolida, la presión sobre los rivales dejará de centrarse en el número de lanzamientos que salen en los titulares y pasará a ser quién puede reutilizar los impulsores de forma fiable sin convertir cada recuperación en una bola de fuego con papeleo.

Dan Kowalski

Frontier Editor

Dan is our resident futurist, covering electric mobility, space exploration, and the smart home. He's interested in atoms just as much as bits. Whether it's a new battery chemistry, a reusable rocket, or a protocol that finally makes IoT devices talk to each other, Dan breaks down the engineering that pushes humanity forward.

vía ixbt.com

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