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Un proyecto de ley en EE. UU. podría limitar las normas estatales sobre IA y reforzar la s

Un nuevo proyecto bipartidista en EE. UU. haría algo de lo que a Silicon Valley le encanta debatir y que a los estados les cuesta ceder: trasladar la supervisión de los sistemas de IA más avanzados de

Imagen: ixbt.com

Un nuevo proyecto bipartidista en EE. UU. haría algo de lo que a Silicon Valley le encanta debatir y que a los estados les cuesta ceder: trasladar la supervisión de los sistemas de IA más avanzados de un mosaico de leyes locales a un marco federal. El borrador, llamado Great American AI Act, exigiría a los desarrolladores de modelos de frontera que informen periódicamente a Washington, expliquen cómo planean reducir riesgos graves y abriría la puerta a auditorías externas.

El Great American AI Act también podría anular algunas normas estatales sobre IA mediante un mecanismo de preeminencia federal, preparando una gran pelea sobre quién debe regular la IA avanzada en EE. UU. Para una industria que ya afronta una creciente lista de obligaciones a nivel estatal, un único reglamento federal sería mucho más fácil de navegar, a menos que seas el fiscal general estatal que acaba de aprobar la versión más estricta.

Qué crearía el Great American AI Act

La propuesta, presentada por el republicano Jay Obernolte y la demócrata Lori Trahan, establecería el Center for AI Standards and Innovation, o CAISI, dentro del National Institute of Standards and Technology (NIST) del Departamento de Comercio de EE. UU. Su función sería evaluar modelos de frontera durante tres años, suponiendo que el Congreso apruebe por separado la solicitud de financiación de 300 millones de dólares.

  • Informes periódicos por parte de los desarrolladores de modelos de IA “avanzados”
  • Planes para reducir riesgos mayores, incluidos los ciberataques
  • Auditorías externas para verificar el cumplimiento
  • CAISI alojado dentro del NIST, bajo el Departamento de Comercio
  • $300 millones en financiación propuesta, pendiente de aprobación del Congreso

La disputa por la preeminencia estatal es el verdadero punto álgido

La parte más polémica del proyecto no es la plantilla de informes ni el calendario de auditorías. Es la posibilidad de que las reglas federales desplacen a las leyes estatales existentes, incluidas las exigencias más estrictas que ya se han aprobado en algunos lugares. Ese es un patrón familiar en la política tecnológica estadounidense: los legisladores federales prometen coherencia y luego pasan meses discutiendo si «coherencia» es simplemente otra palabra para bajar el listón.

Sus defensores dicen que ese es el objetivo. Trahan ha argumentado que los riesgos de la IA ya se están manifestando en la seguridad nacional, la seguridad pública y los mercados laborales, mientras que Obernolte afirma que la meta es un marco unificado moldeado con aportes de expertos e industria. Eso suena razonable hasta que recuerdas que las empresas más poderosas suelen preferir un regulador federal único a un revoltijo de reguladores estatales, especialmente cuando las normas estatales empiezan a endurecerse.

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Public Citizen y otros grupos de defensa ya están atacando la propuesta, afirmando que ignora daños como la discriminación algorítmica, el fraude, la seguridad de los adolescentes y los deepfakes, al tiempo que debilita las protecciones que los estados ya han establecido. También sostienen que el proyecto podría inclinar el terreno a favor de empresas como OpenAI, Meta, Google y Anthropic, porque un régimen federal podría reemplazar normas locales más estrictas en lugar de sumarse a ellas.

También hay riesgo político para los patrocinadores del proyecto. El material de origen dice que encuestas citadas por grupos de defensa sugieren que muchos votantes en los distritos de los legisladores son escépticos respecto a derogar la regulación estatal sobre IA. Eso no mata el proyecto, pero sí explica por qué sus autores lo presentan como un borrador abierto al debate en lugar de un producto terminado: en Washington, «abierto a comentarios» suele ser un código para «sabemos que esto se va a poner complicado».

Qué ocurre antes de que el proyecto llegue al Congreso

Por ahora, el Great American AI Act sigue en discusión pública y podría cambiar sustancialmente antes de su presentación formal. Si sobrevive a la próxima ronda de presión de los grupos de interés, la verdadera pregunta es si el Congreso quiere un reglamento nacional de IA que facilite el cumplimiento a los desarrolladores o uno que también preserve los experimentos más estrictos que ya se están probando en los estados. Mi apuesta: la disputa por la preeminencia federal decidirá el destino del proyecto mucho antes que los detalles técnicos.

Ava Chen

AI Editor

Ava covers the rapidly evolving world of artificial intelligence, from foundational models and research labs to the real-world economics of intelligence. With a background in computational linguistics, she cuts through the hype to find out what actually works. She firmly believes that benchmarks are just marketing until reproduced in the wild.

vía ixbt.com

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