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El bloqueo cuántico podría debilitar la comunicación segura del futuro

Los físicos están reevaluando una idea muy incómoda: una forma oculta de interferencia que podría alterar el entrelazamiento cuántico sin activar las alarmas habituales. Si existe el bloqueo cuántico,

Imagen: ixbt.com

Los físicos están reevaluando una idea muy incómoda: una forma oculta de interferencia que podría alterar el entrelazamiento cuántico sin activar las alarmas habituales. Si existe el bloqueo cuántico, el sueño de una comunicación cuántica perfectamente segura sería menos una ley de la naturaleza y más una conjetura fundada en la versión actual de la física.

Eso supone un gran cambio respecto al mensaje habitual de la criptografía cuántica, que durante mucho tiempo se ha vendido como una protección que no solo resiste los ataques, sino que los expone. El problema es sencillo de enunciar y difícil de aceptar: si el entrelazamiento puede cambiarse en silencio, entonces la promesa central de la distribución de claves cuánticas empieza a parecer frágil.

Qué se supone que hace el bloqueo cuántico

El modelo de seguridad estándar se apoya en la «monogamia del entrelazamiento». Si dos partículas están entrelazadas, un tercero no debería poder sumarse a la fiesta sin romper el estado y dejar pruebas. El bloqueo cuántico sería un truco extraño: una influencia externa podría cambiar las correlaciones mientras permanece invisible y aun así respetar el límite de la velocidad de la luz.

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Esa idea no es nueva. Fue planteada a mediados de los años noventa por Jacob Grunhaus, Sandu Popescu y Daniel Rohrlich, y durante años quedó en la categoría de travesura teórica elegante. El interés volvió a crecer después de que los investigadores empezaron a centrarse en esquemas criptográficos concebidos para funcionar incluso cuando el propio hardware no puede ser totalmente confiable.

Por qué Alice, Bob y Jim siguen apareciendo

Los físicos suelen explicar el problema con una viñeta que involucra a Alice, Bob y un mago llamado Jim. Alice y Bob reciben cada uno una caja, y los contenidos siempre parecen estar perfectamente anticorrelacionados. Jim entonces de alguna manera cambia la relación mientras se separan, y cuando Alice y Bob comparan notas más tarde, las cajas ya no se comportan como se esperaba, aunque nadie vio el cambio.

El punto no son las cajas. Es la posibilidad de que sistemas cuánticos distantes puedan ver reescritas sus correlaciones sin que se envíe ninguna señal obvia entre ellos. Eso es exactamente el tipo de resquicio que los criptógrafos odian, porque los sistemas de seguridad suelen mostrarse muy robustos hasta que alguien descubre una suposición oculta.

El problema de la física postcuántica

La pregunta más profunda es si la naturaleza contiene una regla que prohíba este tipo de efecto de plano. Si no, entonces la criptografía cuántica podría ser segura solo dentro de los límites de la física actual, lo que resulta algo incómodo para un campo que gusta de presentarse como a prueba de futuro.

También hay una razón más amplia por la que el debate importa. Las búsquedas de una teoría postcuántica que pueda unir la mecánica cuántica y la gravedad a menudo producen precisamente estos tipos de casos límite incómodos, donde la causalidad sobrevive pero la intuición no. Por ahora, el bloqueo cuántico no tiene prueba experimental, y eso pesa mucho a su favor.

Qué sigue para la seguridad cuántica

Por el momento, las apuestas sensatas siguen en la teoría existente: no hay evidencia, no hay motivo para entrar en pánico. Pero la discusión es útil precisamente porque obliga a físicos y criptógrafos a preguntarse si «seguro» significa seguro bajo todas las leyes posibles de la naturaleza, o solo bajo las que hemos logrado probar hasta ahora.

Si el bloqueo cuántico alguna vez pasa de experimento mental a algo más concreto, la carrera por construir comunicaciones inquebrantables se volverá mucho más difícil. La pregunta incómoda ahora es si el próximo avance en seguridad cuántica vendrá de un mejor hardware, o de descubrir un nuevo principio que cierre la puerta antes de que alguien pueda colarse por ella.

Dan Kowalski

Frontier Editor

Dan is our resident futurist, covering electric mobility, space exploration, and the smart home. He's interested in atoms just as much as bits. Whether it's a new battery chemistry, a reusable rocket, or a protocol that finally makes IoT devices talk to each other, Dan breaks down the engineering that pushes humanity forward.

vía ixbt.com

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