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La combustión de satélites podría estar contaminando la alta atmósfera

La combustión de satélites en la alta atmósfera podría estar creando un nuevo tipo de escape industrial sobre la Tierra. A medida que crecen las megaconstelaciones de satélites, también aumenta el núm

Imagen: ixbt.com

La combustión de satélites en la alta atmósfera podría estar creando un nuevo tipo de escape industrial sobre la Tierra. A medida que crecen las megaconstelaciones de satélites, también aumenta el número de naves y fragmentos que reentran en la atmósfera y se queman, dejando residuos metálicos y químicos que, según los investigadores, todavía se rastrean demasiado mal como para evaluar sus efectos a largo plazo.

La preocupación no es que algunos satélites estén cayendo de vuelta a la Tierra. Es que los lanzamientos, las averías y las desorbitaciones planificadas se están volviendo rutinarios, mientras que las normas para medir lo que vierten en la alta atmósfera siguen siendo incompletas. Esa brecha entre el espacio comercial, que se mueve rápidamente, y la regulación, que avanza despacio, es la parte que los científicos intentan ahora cerrar.

Lo que vieron los investigadores en la EGU

El tema se discutió en la conferencia de la European Geosciences Union en Viena a comienzos de mayo, donde los investigadores se centraron en la sostenibilidad de la actividad espacial. Su advertencia fue directa: el auge de las megaconstelaciones de satélites está provocando más entradas controladas y no controladas en la atmósfera, pero las consecuencias ambientales no se han cartografiado con la precisión suficiente.

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Eloise Marais, de University College London, que organizó la sesión, dijo que el ritmo de la industria espacial está superando a las herramientas regulatorias necesarias para evaluar su impacto. Ese es un patrón conocido en los sectores tecnológicos de rápido crecimiento: primero viene el despliegue, luego la medición, y solo después suelen llegar las normas.

La búsqueda de aerosoles metálicos

Los investigadores ahora están probando maneras de identificar qué queda exactamente cuando satélites y escombros se desintegran en lo alto de la Tierra. Un equipo del Leibniz Institute of Atmospheric Physics at the University of Rostock está utilizando sistemas láser multicanal para detectar componentes metálicos relacionados con la basura espacial en la alta atmósfera.

Otras ideas son más ambiciosas. Los científicos discutieron colocar espectrómetros de masas en órbita para analizar micropartículas directamente, mientras que la misión CAIRT de la European Space Agency podría algún día proporcionar datos globales sobre la distribución de aerosoles de óxido de aluminio y otros subproductos de la destrucción de satélites. Eso importaría porque los compuestos a base de aluminio ya son uno de los principales sospechosos en este emergente rompecabezas de contaminación.

Por qué los fabricantes de satélites forman parte del problema

Uno de los obstáculos más enmarañados no es técnico sino comercial. Los investigadores dicen que las empresas a menudo no divulgan los materiales usados en la construcción de satélites, alegando competencia, lo que dificulta modelar lo que se libera cuando el hardware se quema. En otras palabras, la gente que construye las máquinas sabe más que quienes intentan medir los residuos.

Tampoco existe un único código de normas internacional para el creciente volumen de basura espacial y los efectos atmosféricos de su incineración. Eso deja a los científicos describiendo un problema a escala planetaria con un conjunto de herramientas a escala local, y es un encaje pobre para una industria que ya se comporta como un servicio global.

Qué ocurre si la combustión de satélites sigue aumentando

La gran incógnita no es si más satélites reentrarán, sino cuánto material puede absorber la atmósfera antes de que la carga sea imposible de ignorar. Si el actual auge de las megaconstelaciones continúa sin normas de seguimiento compartidas, el próximo debate en la política espacial podría tratar sobre la contaminación, no sobre los lanzamientos.

Dan Kowalski

Frontier Editor

Dan is our resident futurist, covering electric mobility, space exploration, and the smart home. He's interested in atoms just as much as bits. Whether it's a new battery chemistry, a reusable rocket, or a protocol that finally makes IoT devices talk to each other, Dan breaks down the engineering that pushes humanity forward.

vía ixbt.com

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