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Tejido de pepino de mar siguió creciendo durante años después de una amputación
Un fragmento de un pepino de mar de aguas frías ha hecho algo que la mayoría de los tejidos animales no puede: se mantuvo vivo, se reparó y siguió creciendo durante más de tres años después de la ampu

Imagen: ixbt.com
Un fragmento de un pepino de mar de aguas frías ha hecho algo que la mayoría de los tejidos animales no puede: se mantuvo vivo, se reparó y siguió creciendo durante más de tres años después de la amputación. La especie es Psolus fabricii, y el hallazgo proviene de investigadores de la Memorial University of Newfoundland que trabajaban con la investigadora sénior Rachel Sipler, tras un aparente trozo de tejido que se negó a morir cuando esperaban que se descompusiera en cuestión de semanas.
El resultado suena a ciencia ficción, pero el montaje fue mundano. El equipo mantuvo piezas separadas de pies ambulacrales, tentáculos y pared corporal en agua de mar común, sin condiciones especiales, y las observó sobrevivir sin sistema digestivo, suministro sanguíneo ni centro nervioso. Eso, por sí solo, convierte al animal en una excepción; en la mayoría de las especies, el tejido separado se desintegra rápidamente y desaparece.
Lo que el tejido del pepino de mar hizo en el agua de mar
En lugar de descomponerse, las muestras cerraron las heridas y mostraron signos de crecimiento. Los investigadores creen que los tejidos pudieron mantener su metabolismo absorbiendo aminoácidos disueltos y otros nutrientes del agua circundante. En otras palabras, los trozos amputados no estaban simplemente ahí; se mantenían activamente.
- Especie: Psolus fabricii
- Tiempo de supervivencia tras la separación: más de tres años
- Condiciones: agua de mar ordinaria, no estéril
- Tipos de tejido probados: pies ambulacrales, tentáculos y pared corporal
Por qué la regeneración del pepino de mar importa para la investigación
Los pepinos de mar ya tienen reputación por su capacidad de regeneración, pero esto va más allá del truco conocido de volver a crecer partes perdidas. La sorpresa aquí es la persistencia: el tejido totalmente desprendido puede conservar una estructura funcional durante años, lo que sugiere que algunas células pueden mantener su organización mucho más tiempo de lo que los biólogos suponían. Eso hace que los equinodermos sean aún más interesantes como modelo para la cicatrización de heridas y ofrece a la medicina regenerativa otro punto de referencia extraño, pero útil.

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El beneficio práctico aún está lejano, pero la lista de posibles aplicaciones es fácil de imaginar: mejores tratamientos para heridas, materiales antimicrobianos y nuevas pistas sobre la reparación tisular. La siguiente pregunta es menos teatral y más útil —¿qué interruptores moleculares permiten que un trozo separado de un animal siga comportándose como parte de un cuerpo vivo durante tanto tiempo?
Frontier Editor
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vía ixbt.com


