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El Super Heavy Booster B20 está siendo probado criogénicamente en Starbase

SpaceX ha sometido su Super Heavy Booster B20 de 70 metros a pruebas criogénicas en el sitio de pruebas de Massey en Starbase, Texas. Las últimas fotos aéreas dejan una cosa clara: esto no es un artíc

Imagen: ixbt.com

SpaceX ha sometido su Super Heavy Booster B20 de 70 metros a pruebas criogénicas en el sitio de pruebas de Massey en Starbase, Texas. Las últimas fotos aéreas dejan una cosa clara: esto no es un artículo de prueba de propulsión, sino un recipiente de presión del tamaño de un rascacielos a la espera de motores. El propulsor de acero inoxidable se está enfriando con nitrógeno y oxígeno líquidos para ver si sus tanques pueden sobrevivir las brutales variaciones de temperatura y presión que preceden al vuelo.

El momento importa porque el Booster B20 forma parte de la trayectoria de SpaceX hacia el decimotercer vuelo de prueba de Starship. Si las pruebas criogénicas tienen éxito, los siguientes pasos están claros: instalar los motores Raptor 3 y pasar a las pruebas de encendido en tierra. Esa secuencia se ha convertido en el filtro decisivo para el hardware de Starship, y también en el punto en el que el optimismo o bien se transforma en una campaña de lanzamiento o bien se remite discretamente de nuevo al taller.

El Booster B20 y el flujo de pruebas de Starship

La aparición del Booster B20 en la bancada también refleja hasta qué punto SpaceX ha acelerado su ritmo industrial en Starbase. Informes anteriores desde el lugar mostraron al Super Heavy Booster 20 y al Ship 20 en el mismo encuadre, un recordatorio de que SpaceX ahora está gestionando a la vez el booster, la nave y la infraestructura de lanzamiento, en lugar de tratarlos como proyectos separados.

Ese ritmo está ligado a la ambición más amplia de la compañía: reutilización, reutilización y más reutilización. Elon Musk dijo a principios de año que SpaceX planeaba “probar la reutilización completa de la nave Starship” y reducir los costes de acceso al espacio en 100 veces. La compañía también ha afirmado que Starship debería reducir los precios de lanzamiento en un 99%, basándose en la caída del Falcon 9 de 18.500 a 1.400 dólares por kilogramo hasta la órbita. Son cifras audaces, pero también la economía detrás de por qué SpaceX sigue insistiendo en probar hardware en lugar de esperar a una perfección pulida y de museo.

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Por qué el hardware Mechazilla sigue siendo importante

Hay otra pieza en movimiento en esta historia: Mechazilla. SpaceX ha ido mejorando las enormes “pinzas” mecánicas en las torres de lanzamiento de Starbase, el hardware destinado a atrapar y dar servicio a estos gigantescos vehículos. Para un sistema que se supone que hará que la reutilización rápida sea rutinaria, la torre no es algo secundario; es parte del cohete.

Y el premio mayor no es solo un vídeo de lanzamiento más limpio. SpaceX quiere que Starship lance satélites Starlink de nueva generación, lo que debería aumentar la capacidad de la constelación de una manera muy literal. Si el B20 supera las pruebas, acerca ese plan un paso más a convertirse en hardware real en lugar de una promesa pensada para las retransmisiones en vivo. La pregunta abierta es cuántas rondas más de pruebas criogénicas, integración de motores y encendidos en tierra podrá afrontar Starbase antes de que el decimotercer vuelo tenga fecha.

Dan Kowalski

Frontier Editor

Dan is our resident futurist, covering electric mobility, space exploration, and the smart home. He's interested in atoms just as much as bits. Whether it's a new battery chemistry, a reusable rocket, or a protocol that finally makes IoT devices talk to each other, Dan breaks down the engineering that pushes humanity forward.

vía ixbt.com

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