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Apple se une a la resistencia contra normas más estrictas de energía limpia

Apple se ha unido a una coalición de 66 empresas que rechaza cambios propuestos en la forma en que se informa el uso corporativo de energía limpia. La disputa gira en torno a la contabilidad del Alcan

Apple se ha unido a una coalición de 66 empresas que rechaza cambios propuestos en la forma en que se informa el uso corporativo de energía limpia. La disputa gira en torno a la contabilidad del Alcance 2, un rincón aparentemente prosaico de la política climática que decide cómo las empresas declaran el consumo de electricidad procedente de fuentes renovables y si esas afirmaciones deben corresponder hora por hora en lugar de a lo largo del año.

El grupo incluye a Amazon, BYD, eBay, Luxshare y Salesforce, lo que indica que no se trata de una queja marginal de una sola empresa con una hoja de cálculo sensible. El Protocolo de Gases de Efecto Invernadero, el marco ampliamente utilizado detrás de los informes de emisiones, quiere reglas de conciliación más estrictas para reflejar mejor cuándo y dónde se consume realmente la energía. Las empresas dicen que endurecer las reglas demasiado rápido podría ahuyentar la participación en los programas voluntarios de energía limpia, que es una forma elegante de decir que la cura podría ser peor que la enfermedad.

Qué implicarían los cambios propuestos al Alcance 2

Ahora mismo, las empresas pueden, por lo general, emparejar el uso de electricidad con energía limpia a escala anual usando certificados de energía renovable. La actualización propuesta requeriría emparejamientos por hora y exigiría que los certificados procedan de regiones de la red donde la energía pueda entregarse físicamente, de modo que sea al menos físicamente plausible que esa energía sea la fuente de ese consumo.

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Suena más estricto porque lo es. Los partidarios de la revisión sostienen que haría las afirmaciones sobre emisiones más honestas y menos fáciles de manipular, especialmente para empresas que quieren obtener crédito climático sin tener que alinear sus compras con los patrones reales de consumo.

Por qué Apple y otros se oponen

La coalición quiere que las nuevas normas sigan siendo opcionales, no obligatorias. Su argumento es que imponer emparejamientos horarios y basados en la ubicación podría debilitar el mercado voluntario que ha ayudado a financiar proyectos de energía limpia en gran parte de la economía.

Aquí hay una tensión conocida: los reguladores quieren una contabilidad más rigurosa, mientras que las empresas quieren margen para comprar créditos renovables de la forma más barata y sencilla posible. Las grandes tecnológicas han pasado años presentándose como líderes climáticos, pero cuando la documentación se vuelve menos permisiva, el entusiasmo suele volverse un poco más selectivo.

La batalla por la energía limpia pasa de la ambición a la contabilidad

Este debate es más que una revisión de un protocolo. Las declaraciones corporativas sobre el clima han estado bajo creciente escrutinio durante años, y la presión ahora se desplaza de las promesas amplias a la mecánica de la prueba. Si el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero endurece las reglas, las empresas tendrán que comprar energía más limpia de formas más locales, más granulares y probablemente más caras.

Eso podría crear una división entre las empresas dispuestas a pagar por credibilidad y las que prefieren la flexibilidad de la contabilidad anual. Mi apuesta: el estándar final quedará en algún punto intermedio, porque la política climática suele funcionar mejor después de pasar meses discutiendo consigo misma.

Tomas Berg

Computing Editor

Tomas lives in the terminal. He covers chips, laptops, and operating systems with a focus on performance and efficiency. He reads kernel changelogs the way other people read fiction, and he's always on the hunt for the perfect mechanical keyboard switch. If it processes data, Tomas has an opinion on it.

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