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Juno recauda 1,4 millones de dólares para prueba de motor de detonación para satélites
Juno Propulsion ha recaudado 1,4 millones de dólares para impulsar un motor de detonación rotativa para satélites hacia su primera prueba orbital, prevista para el primer trimestre de 2027. El argumen

Juno Propulsion ha recaudado 1,4 millones de dólares para impulsar un motor de detonación rotativa para satélites hacia su primera prueba orbital, prevista para el primer trimestre de 2027. El argumento de la empresa es simple: si el hardware funciona en el espacio, los satélites podrían obtener un sistema de propulsión más eficiente, más fácil de manejar que las configuraciones basadas en hidrazina y potencialmente más barato de operar.
El proyecto, llamado Iris, está previsto para volar como carga útil en la plataforma satelital de Momentus. Una demostración exitosa lo convertiría en el primer sistema comercial basado en un motor de detonación rotativa que proporcione propulsión en el espacio, un hito para una tecnología que durante años sonó más como un examen de física que como una línea de productos.
Lo que Iris intenta demostrar
Los motores de detonación rotativa funcionan de forma diferente a los motores cohete convencionales. En lugar de combustión continua, se basan en una onda de detonación que gira de forma continua, un diseño que teóricamente extrae más rendimiento del mismo propelente. Juno afirma que el motor ya ha pasado por una serie de pruebas de encendido en caliente tras ganar NASA TechLeap el verano pasado, y esas pruebas supuestamente mostraron una eficiencia de combustión aproximadamente un 7 % superior a la de un motor ideal de presión constante.
- Fondos recaudados: 1,4 millones de dólares
- Primera prueba orbital: primer trimestre de 2027
- Carga útil de demostración: Iris, a bordo de Momentus
- Propelente: óxido nitroso y etano
Por qué importa la elección del propelente
También hay un ángulo práctico aquí, y no es sutil. Muchos sistemas de propulsión para satélites todavía dependen de la hidrazina, que es tóxica y lo bastante engorrosa como para convertir su manejo en un ejercicio de seguridad. El motor de Juno emplea óxido nitroso y etano en su lugar, una mezcla que, según la compañía, es más sencilla de manipular y más barata.
Eso podría importar especialmente para los satélites pequeños, donde cada kilogramo y cada dólar cuentan. El primer vuelo debería comprobar si el motor puede encenderse en el espacio, mantener quemados largos para elevar órbitas y proporcionar pulsos cortos y precisos para operaciones de proximidad y misiones de servicio.

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Una carrera concurrida hacia TRL 9
Juno no está sola en la búsqueda de la propulsión por detonación rotativa. JAXA, Venus Aerospace y otros grupos también trabajan en sistemas similares, lo que sugiere que la gran competencia ya no es la ciencia en sí, sino quién puede convertir el hardware de laboratorio en algo repetible y fabricable. Juno dice que parte del nuevo capital se destinará a la capacidad de producción, con un plan para fabricar docenas de motores al año en los próximos años.
La meta es alta: TRL 9, el nivel que significa que un sistema está totalmente validado y listo para uso operativo. Si la demostración de 2027 funciona, el verdadero premio no será solo el rendimiento sobre el papel, sino una opción de propulsión que ofrezca a los pequeños satélites una combinación de eficiencia, compacidad y menor costo operativo que los enfoques más antiguos no logran igualar.
AI Editor
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