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La nave marciana de $2.1 mil millones de la NASA apuesta por la energía nuclear
La NASA está preparando la misión espacial Space Reactor-1 Freedom para Marte (SR-1) para finales de 2028, con un coste proyectado de aproximadamente $2.1 mil millones solo para la nave.

Imagen: ITzine
La NASA está preparando una nave para Marte llamada Space Reactor-1 Freedom (SR-1) que volaría con un sistema de energía nuclear, con el lanzamiento previsto para finales de 2028, según Politico. Solo la nave se estima actualmente en alrededor de $2.1 mil millones —y esa cifra no es definitiva, ya que se espera que las contrataciones aumenten los costos.
La NASA describe a SR-1 como la primera nave interplanetaria que utilizaría energía por fisión nuclear. En la misión SkyFall, está destinada a entregar tres helicópteros robóticos a Marte para la exploración de la superficie, marcando un cambio hacia misiones más pesadas y autónomas en las que los paneles solares ya no son suficientes.
La lógica es sencilla. Marte está muy lejos, las tormentas de polvo son comunes, la luz solar es limitada y las misiones de larga duración necesitan energía estable. Por eso los sistemas nucleares para el espacio profundo se han debatido durante años tanto en EE. UU. como en China, y por eso la NASA vuelve una y otra vez a la idea en sus programas lunares y marcianos.
Detalles de la misión SR-1 y presupuesto
SR-1 está diseñada no solo para llegar a Marte, sino para transportar cargas útiles útiles aprovechando la energía generada por su sistema nuclear. La NASA ha subrayado que se trata específicamente de fisión, no de los generadores de radioisótopos que han volado durante mucho tiempo en el espacio pero que producen mucha menos energía.

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El objetivo principal de SkyFall es entregar tres helicópteros exploradores inspirados en Ingenuity, el pequeño helicóptero marciano que se convirtió en uno de los experimentos recientes más visibles de la NASA. El concepto es práctico: cuando un rover tiene dificultades con el terreno, el reconocimiento aéreo puede inspeccionar rápidamente las rocas, los cambios de elevación y las rutas que conviene evitar.
El propio Ingenuity comenzó como un demostrador tecnológico más que como un vehículo plenamente operativo. Viajó a Marte con Perseverance y luego completó 72 vuelos entre 2021 y 2024. La NASA terminó sus operaciones en enero de 2024 tras sufrir daños, pero la experiencia claramente ayudó a moldear la próxima generación de aeronaves marcianas.
Las cifras presupuestarias citadas para SR-1 son:
- $640 millones en el año fiscal 2026
- $890 millones en 2027
- $415 millones en 2028
- $180 millones en 2029
Por qué la NASA vuelve a los sistemas nucleares
Las arquitecturas nucleares para el espacio profundo no son nuevas, pero convertirlas en hardware interplanetario real ha sido lento y caro. Estos sistemas son más pesados, requieren una ingeniería más estricta y enfrentan aprobaciones más duras que los paneles solares o la propulsión química.
Para la NASA, la cuestión es la escala. Cuanto más lejos viaja una nave y cuanta más energía necesita su carga útil, menos opciones viables quedan sin una fuente nuclear. Marte deja esa compensación especialmente clara: un helicóptero ya ha demostrado que el reconocimiento aéreo funciona allí, pero tres aeronaves con sus propias metas de misión exigen una reserva de energía muy diferente.
También está el asunto del coste. Los $2.1 mil millones citados cubren solo la nave con su instalación nuclear y no incluyen la misión SkyFall en su conjunto. Si las contrataciones y el desarrollo superan lo previsto, la factura total podría aumentar significativamente —algo que suele ocurrir en programas espaciales de larga duración.
A finales de 2028, el proyecto debería ofrecer una respuesta más clara en dos frentes: si la energía nuclear puede convertirse en una herramienta práctica para misiones interplanetarias y si los helicópteros marcianos pueden evolucionar de un experimento puntual a una clase distinta de hardware de exploración.
Frontier Editor
Dan is our resident futurist, covering electric mobility, space exploration, and the smart home. He's interested in atoms just as much as bits. Whether it's a new battery chemistry, a reusable rocket, or a protocol that finally makes IoT devices talk to each other, Dan breaks down the engineering that pushes humanity forward.
vía ITzine


