3 min de lectura

La NASA prueba tecnología de reciclaje de residuos para bases en la Luna y Marte

La NASA ha comenzado a probar un sistema móvil de reciclaje de residuos que algún día podría ayudar a mantener a las personas con vida en la Luna y en Marte. La tecnología de reciclaje de residuos de

Imagen: ixbt.com

La NASA ha comenzado a probar un sistema móvil de reciclaje de residuos que algún día podría ayudar a mantener a las personas con vida en la Luna y en Marte. La tecnología de reciclaje de residuos de la NASA, llamada Divergent Deployable Wastewater Treatment Facility, convierte aguas residuales y residuos orgánicos en agua, fertilizante y materiales que podrían soportar tanto la agricultura como la fabricación lejos de la Tierra.

La sincronización no es casual. Para puestos permanentes, cada litro de agua y cada kilogramo de repuestos enviados desde la Tierra son caros, lentos y un dolor logístico. La NASA intenta reducir esa dependencia construyendo un sistema de circuito cerrado que funcione más como un pequeño ecosistema industrial que como una planta de tratamiento básica.

Cómo funciona el sistema de residuos lunar y marciano

El equipo se ha trasladado desde el Kennedy Space Center a la University of North Dakota, donde se pondrá a prueba en condiciones diseñadas para imitar la vida en otro mundo. Las pruebas se realizan dentro del Integrated Lunar/Martian Analog Habitat, un módulo de vida simulado para futuras tripulaciones fuera de la Tierra.

El sistema está instalado en un remolque móvil de más de 7 metros de longitud y combina tres biorreactores, una granja vertical para cultivo de plantas, sistemas de depuración de agua, sensores ambientales y software para control autónomo. A diferencia de muchas plantas de tratamiento terrestres, no vierte todo en un solo flujo. La orina, el agua de ducha y lavandería, los restos de comida y otras aguas residuales se procesan por separado para que el sistema pueda extraer más material útil de cada tipo.

Recomendado

El enfrentamiento Musk-Altman expone los límites de los centros de datos de IA en órbita

  • 3 biorreactores gestionan diferentes corrientes de residuos
  • Una granja hidropónica vertical utiliza los nutrientes recuperados
  • Sensores ambientales y software apoyan la operación autónoma

Por qué la NASA separó las corrientes de residuos

Esa separación no es solo un adorno de ingeniería. Está diseñada para tripulaciones pequeñas de cuatro a ocho personas, donde la eficiencia importa más que el procesamiento por fuerza bruta. Un biorreactor convierte restos de comida y heces en un líquido rico en nutrientes para las plantas, otro gestiona la orina y el agua técnica, y un tercero trata las llamadas aguas grises procedentes de la higiene y la lavandería.

Los nutrientes luego alimentan una granja hidropónica vertical, donde las plantas crecen sin suelo. Los investigadores compararán esos cultivos con plantas cultivadas usando fertilizantes hidropónicos estándar, lo que debería dar a la NASA una imagen más clara de si la versión de circuito cerrado es lo suficientemente buena para misiones reales y no solo para diagramas elegantes.

Del alcantarillado a materias primas para impresión 3D

El proyecto forma parte de Artemis, el esfuerzo a largo plazo de la NASA para mantener la presencia humana en la Luna. Pero la agencia también mira más allá de la producción de alimentos. Una vía en estudio usaría productos derivados de los residuos para cultivar microorganismos que fabriquen ácido láctico, que luego podría convertirse en polilactida, un material para impresión 3D que podría ayudar a fabricar piezas y elementos estructurales en la Luna o en Marte.

Esa es la apuesta real aquí: no solo agua más limpia, sino una economía circular en el espacio. Si la NASA consigue que esto funcione en un hábitat análogo, el siguiente paso es mucho menos glamuroso y mucho más difícil: simulaciones de misión más largas, incluidas pruebas al estilo marciano de un año de duración, donde los sistemas deberán sobrevivir al tipo de aburrimiento y fallos que los viajes espaciales reales tienden a provocar.

Dan Kowalski

Frontier Editor

Dan is our resident futurist, covering electric mobility, space exploration, and the smart home. He's interested in atoms just as much as bits. Whether it's a new battery chemistry, a reusable rocket, or a protocol that finally makes IoT devices talk to each other, Dan breaks down the engineering that pushes humanity forward.

vía ixbt.com

// Sigue leyendo