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El Sol emite una ráfaga solar de radio récord de 19 días

Científicos han rastreado la ráfaga solar de radio más larga jamás registrada: una señal del Sol que duró 19 días y siguió cambiando mientras se atenuaba y volvía a arder. El evento, detectado por pri

Imagen: ixbt.com

Científicos han rastreado la ráfaga solar de radio más larga jamás registrada: una señal del Sol que duró 19 días y siguió cambiando mientras se atenuaba y volvía a arder. El evento, detectado por primera vez el 21 de agosto de 2025, no fue una llamarada aislada sino una cadena prolongada de actividad que naves espaciales de la NASA y la ESA observaron desde diferentes ángulos, ofreciendo a los investigadores una visión poco habitual de cómo el Sol puede seguir “hablando” en radio durante casi tres semanas.

Por lo general, estas ráfagas duran horas o unos pocos días. Esta se prolongó a través de múltiples ventanas de observación, y ese es exactamente el tipo de comportamiento persistente que hace que los pronosticadores del clima espacial presten atención: la señal de radio en sí es inofensiva, pero la maquinaria magnética detrás de ella suele ser la misma que puede alterar satélites y comunicaciones.

Cuatro naves espaciales detectaron la misma ráfaga solar de radio

La cronología importa aquí. Solar Orbiter vio la ráfaga primero, Parker Solar Probe y Wind la detectaron 12 días después, y STEREO-A la captó en los primeros días de septiembre. Conjuntamente, esas observaciones permitieron a los científicos reconstruir un único evento prolongado en lugar de una serie de resfrios solares no relacionados.

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Ese tipo de ensamblaje entre misiones es cada vez más importante. El Sol no se muestra de forma ordenada para un solo instrumento cada vez, y esto fue un buen recordatorio de que la imagen más clara suele provenir de una pequeña flota en lugar de una sonda aislada.

Una ráfaga solar de tipo IV atrapada en bucles magnéticos gigantes

Por clasificación, la señal era una ráfaga solar de radio de tipo IV, el tipo vinculado a electrones atrapados en enormes bucles magnéticos en la corona solar. Esos bucles pueden mantener el plasma en su lugar y mantener la emisión radioeléctrica activa durante mucho más tiempo que una ráfaga normal impulsada por una llamarada.

Usando STEREO-A, el equipo trianguló la fuente y la ubicó en una gran estructura coronal con forma de una gigantesca «capucha» magnética, con plasma fluyendo hacia el espacio interplanetario. La idea principal es que la emisión prolongada fue alimentada por tres eyecciones de masa coronal desde la misma región, cada una contribuyendo a mantener a los electrones acelerados y la señal de radio en curso.

Por qué este récord solar importa para los satélites

Nadie en la Tierra tuvo que preocuparse por las ondas de radio en sí. El problema mayor es lo que suele acompañar a este tipo de comportamiento solar: actividad intensa que puede sacudir satélites, interferir con las comunicaciones y complicar las operaciones de las naves espaciales en órbita.

Por eso el récord es más que una curiosidad. Ráfagas de larga duración como esta ayudan a los científicos a poner a prueba cómo las estructuras magnéticas en la corona almacenan y liberan energía, y mejoran las probabilidades de detectar patrones peligrosos del clima espacial antes de que alcancen la tecnología de la que realmente dependemos.

Dan Kowalski

Frontier Editor

Dan is our resident futurist, covering electric mobility, space exploration, and the smart home. He's interested in atoms just as much as bits. Whether it's a new battery chemistry, a reusable rocket, or a protocol that finally makes IoT devices talk to each other, Dan breaks down the engineering that pushes humanity forward.

vía ixbt.com

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