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Solo el 46% confía en la IA en el trabajo a medida que se acelera su adopción
Los empleados quieren que la IA reduzca la carga administrativa, no que modele sus carreras. La confianza va por detrás: solo el 46% dice confiar en los sistemas de IA.

Imagen: TechRadar
Las empresas están introduciendo la IA más a fondo en el lugar de trabajo, desde la contratación y la planificación de la plantilla hasta la gestión del rendimiento y los servicios a los empleados. Pero la confianza de los empleados no acompaña ese ritmo: una investigación citada por TechRadar Pro Perspectives indica que solo el 46% de las personas confía en los sistemas de IA, mientras que el 31% de los empleados teme que podrían ser reemplazados por la IA.
Esa tensión importa porque los trabajadores no están rechazando la tecnología de forma generalizada. El artículo sostiene que muchos empleados quieren que la IA elimine el trabajo repetitivo en lugar de hacerse con sus puestos. En Europa, los empleados pierden un promedio de 15 horas a la semana en tareas administrativas. Solo el 43% dice que pasa la mayor parte de la jornada laboral en trabajo que aporta valor directo, mientras que el 26% afirma que la mayor parte de su tiempo se destina a labores administrativas ajenas a su función principal.
Eso ayuda a explicar el atractivo de las herramientas de IA que automatizan tareas rutinarias, simplifican procesos y facilitan la búsqueda de información. Casi el 29% de los empleados dice que disfrutaría más de su trabajo si tuviera más libertad para centrarse en tareas creativas.

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La IA en las decisiones de contratación y rendimiento
El problema se agrava cuando la IA pasa de ser una ayuda para la productividad a intervenir en decisiones que afectan a las carreras. Los empleados pueden sentirse cómodos usando la IA para completar una tarea o reducir el papeleo, pero menos cómodos cuando no saben cuánto influye en la contratación, la gestión del rendimiento o la progresión profesional.
Titulares recientes sobre el análisis por IA de comunicaciones laborales y la supervisión de empleados habilitada por IA han aumentado esa inquietud, según el artículo. La cuestión central no es simplemente si se usa la IA, sino dónde están los límites.
El artículo sostiene que las empresas deben explicar con claridad:
- dónde la IA está apoyando las decisiones
- dónde el juicio humano sigue siendo esencial
- quién es en última instancia responsable de los resultados
La IA puede identificar patrones, analizar información y generar recomendaciones, dice el artículo. Pero las decisiones que afectan a la carrera, el desarrollo o el bienestar de una persona deberían seguir siendo responsabilidad de las personas.
Formación y transparencia
El artículo también sostiene que la confianza depende tanto de la comunicación como del despliegue. Los empleados son más propensos a aceptar nuevas herramientas cuando entienden cómo funcionan, por qué se introducen y cómo les ayudarán en el trabajo diario.
Eso implica invertir en formación, desarrollo de habilidades y oportunidades para experimentar con la IA, especialmente mientras los temores de ser reemplazados sigan siendo generalizados. El argumento es sencillo: los empleados responden más positivamente cuando la IA les ayuda a ser más productivos, desarrollar habilidades y dedicar más tiempo a trabajos de mayor valor, y no cuando toma decisiones a escondidas por ellos.
El artículo concluye con un punto simple: la IA puede automatizar el trabajo, pero la confianza en el lugar de trabajo aún debe ser ganada por las personas.
Enterprise Editor
Marcus follows the money. He covers enterprise software, cloud architecture, and the tectonic shifts in Big Tech strategy. He translates dense earnings calls and complex M&A activity into actionable insights about where the industry is actually heading. If a tech giant makes a silent pivot, Marcus is usually the first to notice.
vía TechRadar


