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Xpeng pone en producción en masa un robotaxi sin lidar

Xpeng ha iniciado la producción en masa de su primer robotaxi en Guangzhou, un movimiento que coloca a la compañía en la misma conversación que los nombres más importantes en conducción autónoma. El v

Imagen: ixbt.com

Xpeng ha iniciado la producción en masa de su primer robotaxi en Guangzhou, un movimiento que coloca a la compañía en la misma conversación que los nombres más importantes en conducción autónoma. El vehículo está diseñado para autonomía Nivel 4 y utiliza cuatro chips de IA Turing con un total combinado de 3.000 TOPS de computación. Toma una ruta muy diferente a la de muchos rivales: sin lidar, sin mapas HD y casi todo construido internamente.

Ese enfoque vertical es la verdadera historia aquí. Mientras muchos rivales todavía ensamblan sensores y software de proveedores externos, Xpeng intenta poseer la pila desde el silicio hasta la integración del vehículo. Es una apuesta audaz y, potencialmente, más barata a largo plazo si la compañía puede hacerlo funcionar a escala.

Cuatro chips de IA Turing y 3000 TOPS

El robotaxi funciona con la plataforma GX de Xpeng y utiliza cuatro chips de IA Turing como su núcleo computacional. Xpeng dice que la configuración ofrece 3.000 TOPS, lo que lo sitúa entre los sistemas autónomos de producción más potentes del mercado.

Esa potencia bruta importa porque la conducción urbana es caótica, y las carreteras desordenadas castigan el hardware débil. La compañía apuesta a que el procesamiento por fuerza bruta más una mayor integración superarán la receta habitual liderada por proveedores, especialmente en el tráfico urbano denso donde las decisiones de fracción de segundo son cruciales.

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Visión pura en lugar de lidar y mapas HD

Lo que distingue al coche es lo que deja fuera. Xpeng afirma que el sistema se basa en visión pura, sin lidar y sin mapas digitales de alta precisión, utilizando en su lugar percepción por IA y modelado espacial.

Eso lo sitúa en la misma corriente filosófica que la apuesta solo por cámaras de Tesla, pero Xpeng incorpora la idea en un robotaxi diseñado específicamente en lugar de en un coche de consumo reconvertido para autonomía. Si el enfoque funciona en ciudades desconocidas, podría reducir los costes de hardware y acelerar el despliegue; si fracasa, no habrá una pila de sensores cara detrás de la que esconderse.

VLA 2.0 reduce el tiempo de respuesta a 80 milisegundos

El sistema está coordinado por el modelo VLA 2.0 de Xpeng, que según la compañía elimina el habitual paso intermedio de traducción de lenguaje visto en los sistemas estándar visión-lenguaje-acción. La recompensa es un tiempo de reacción declarado de 80 milisegundos.

Esa velocidad no es solo una métrica para presumir. En los vehículos autónomos, la latencia es donde las buenas intenciones mueren, por lo que tiempos de respuesta más rápidos pueden traducirse directamente en una toma de decisiones más fluida en el tráfico. Xpeng también dice que la misma base VLA 2.0 se está usando en su robot humanoide IRON y en futuros proyectos de coches voladores, lo que es una forma inteligente de convertir un modelo en una plataforma para toda la empresa.

Cabina premium, pruebas piloto y despliegue en 2027

Xpeng también intenta vender el robotaxi como una experiencia premium, no solo un lanzadera sin conductor. La cabina incluye cristal atermal para privacidad, asientos estilo gravedad cero, grandes pantallas de entretenimiento para los asientos traseros y un asistente de voz para controles de climatización y medios.

Las pruebas piloto en condiciones reales están previstas para la segunda mitad de este año, con un servicio comercial totalmente sin conductor planeado para principios de 2027, sin operadores de seguridad a bordo. Para acelerar la adopción, Xpeng abrirá su SDK de Robotaxi a empresas externas, y Amap ya ha sido nombrada como la primera socia global.

La pregunta abierta es si Xpeng puede convertir una demostración técnica en un negocio que escale más allá de una primera puesta en escena amigable para la prensa. China se ha convertido en el campo de pruebas más agresivo para los vehículos autónomos, pero la comercialización tiene la costumbre de humillar demos elegantes.

Dan Kowalski

Frontier Editor

Dan is our resident futurist, covering electric mobility, space exploration, and the smart home. He's interested in atoms just as much as bits. Whether it's a new battery chemistry, a reusable rocket, or a protocol that finally makes IoT devices talk to each other, Dan breaks down the engineering that pushes humanity forward.

vía ixbt.com

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