• 3 min de lectura
La Tierra podría sobrevivir al gigante rojo, pero no al calor del Sol
La Tierra, quizá, no será engullida por el Sol cuando este se convierta en gigante rojo dentro de aproximadamente 5.000 millones de años. Pero no hay motivo para alegrarse: incluso si el planeta sobre

La Tierra, quizá, no será engullida por el Sol cuando este se convierta en gigante rojo dentro de aproximadamente 5.000 millones de años. Pero no hay motivo para alegrarse: incluso si el planeta sobrevive en su órbita, vivir en él se volverá imposible mucho antes.
Una nueva investigación cambia de forma notable el enfoque de uno de los escenarios más sombríos para el Sistema Solar. En lugar de la caída casi inevitable de la Tierra en la ardiente atmósfera solar, los científicos contemplan ahora otra posibilidad: la órbita de nuestro planeta podría alejarse gradualmente y sobrevivir al máximo crecimiento de la estrella.
Por qué los cálculos antiguos daban por perdida a la Tierra de antemano
En los modelos anteriores jugaban un papel decisivo las fuerzas de marea: al expandirse, el Sol debía "tirar" con más fuerza de los planetas cercanos y arrebatarles poco a poco energía orbital. En la práctica, eso suponía el fin para la Tierra, y al mismo tiempo para Venus y Mercurio.
Pero las estrellas más envejecidas presentan otro factor: pierden masa mediante potentes vientos. Cuanta menos masa tienen, más débil es su gravedad, por lo que los planetas pueden desplazarse hacia órbitas más lejanas. Precisamente ese equilibrio fue el que reexaminó el nuevo estudio.
Cómo los nuevos modelos revisaron el destino de la Tierra
Los investigadores utilizaron modelos físicos más modernos, desarrollados en los últimos 15 años, y concluyeron que el "frenado" por marea en las estrellas gigantes es más débil de lo que se pensaba. Para afinar el escenario de pérdida de masa se basaron en observaciones de la estrella L2 Puppis, que consideran un buen análogo del futuro Sol.

Recomendado
El enfrentamiento Musk-Altman expone los límites de los centros de datos de IA en órbita
A continuación integraron los datos en un modelo y lo ejecutaron en simulaciones de la evolución del Sistema Solar. Como resultado, en varios escenarios la Tierra logra de hecho "escapar" al máximo estiramiento del Sol. Marte también permanece en una órbita estable, mientras que Mercurio y Venus, según los cálculos, casi con toda seguridad serán engullidos.
- El Sol se hinchará hasta convertirse en gigante rojo dentro de aproximadamente 5.000 millones de años.
- La Tierra puede permanecer en órbita, pero no será habitable.
- Mercurio y Venus prácticamente con toda seguridad serán engullidos.
- Marte, según el modelo actual, conserva una órbita estable.
Por qué la Tierra aun así no será habitable
Los autores no presentan esto como la salvación de la Tierra en el sentido habitual. Incluso en un escenario orbital favorable, la radiación solar hará que la superficie del planeta sea inhabitable mucho antes de que la estrella alcance su fase tardía.
Y aquí empieza lo más interesante: el resultado depende de cuánta masa pierda exactamente el Sol al final de su evolución. Ese parámetro sigue siendo uno de los peor determinados en los modelos, lo que significa que aún es pronto para dictar un veredicto "definitivo" para la Tierra.
Qué dice esto sobre las previsiones para el Sistema Solar
Tales revisiones no son excepcionales en astrofísica: a medida que cambia la física de los modelos y aparecen observaciones más precisas, los viejos escenarios a menudo resultan demasiado toscos. En este caso no se trata de una promesa de una Tierra eterna, sino de un recordatorio de que incluso el destino de las estrellas en un futuro muy lejano no está escrito en piedra.
La siguiente pregunta es obvia: si el Sol pierde de verdad más masa de la esperada, ¿hasta qué distancia podrán desplazarse las órbitas de los planetas interiores —y habrá que reescribir no solo el destino de la Tierra, sino también todo el mapa del futuro Sistema Solar?
Frontier Editor
Dan is our resident futurist, covering electric mobility, space exploration, and the smart home. He's interested in atoms just as much as bits. Whether it's a new battery chemistry, a reusable rocket, or a protocol that finally makes IoT devices talk to each other, Dan breaks down the engineering that pushes humanity forward.


