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Un modelo de la Tierra sugiere que la IA no es el único destino final de la humanidad
Una simulación de 1.000 años de 10 posibles futuros de la Tierra encontró que las civilizaciones pueden colapsar y recuperarse repetidamente, con el uso de los recursos y la capacidad de recuperación

Imagen: iXBT
Una simulación de 1.000 años de 10 posibles futuros para la Tierra sugiere que la civilización tecnológica no tiene por qué seguir un único camino hacia un declive permanente o un reemplazo. En cambio, los investigadores encontraron que las sociedades pueden persistir de forma continua o alternar ciclos repetidos de colapso y recuperación, dependiendo en gran medida de cómo gestionen los recursos, la gobernanza y la reconstrucción tras una crisis.
Los científicos emplearon un modelo híbrido a gran escala que combinó cálculos deterministas con cambios aleatorios de parámetros para seguir cómo podría evolucionar una civilización tecnológica tras alteraciones importantes. Cada escenario consideró el nivel tecnológico, la disponibilidad de recursos, la probabilidad de crisis y la capacidad para recuperarse después de periodos de declive.
La métrica clave fue la «fracción de actividad» — la proporción del tiempo durante la cual una civilización mantiene un alto nivel tecnológico. Entre los escenarios, esa cifra osciló entre 0,38 y 1,00. Algunas ejecuciones mostraron un desarrollo casi ininterrumpido sin colapsos, mientras que otras produjeron pérdidas frecuentes de capacidad tecnológica seguidas de recuperaciones posteriores.
Según el análisis, los dos factores más determinantes para la estabilidad a largo plazo fueron la tasa de agotamiento de recursos y la proporción de recuperación tras una crisis. Los autores afirman que el consumo moderado de recursos puede ser tan importante para preservar la civilización como prevenir amenazas globales.
El equipo también vincula el modelo con la búsqueda de civilizaciones extraterrestres. Sostienen que los investigadores deberían considerar no solo cuánto tiempo existe una civilización tecnológica, sino cuánto tiempo permanece detectable mediante marcadores tecnológicos — signos de actividad tecnológica visibles desde el espacio. Si las civilizaciones alternan regularmente entre estados activos e inactivos, entonces la ausencia de señales no significaría necesariamente la ausencia de vida inteligente.

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Los autores enfatizan que los resultados no predicen un futuro específico para la humanidad. En cambio, el modelo pone de relieve un patrón: la supervivencia a largo plazo depende no solo de choques externos, sino también de si una civilización puede controlar el uso de recursos y recuperarse tras las crisis.
Frontier Editor
Dan is our resident futurist, covering electric mobility, space exploration, and the smart home. He's interested in atoms just as much as bits. Whether it's a new battery chemistry, a reusable rocket, or a protocol that finally makes IoT devices talk to each other, Dan breaks down the engineering that pushes humanity forward.
vía iXBT


