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Interruptor sintonizado con luz almacena su umbral durante 10 horas

Investigadores construyeron un interruptor de cristal líquido cuyo umbral de activación puede reescribirse con luz o calor y permanecer durante cerca de 10 horas sin alimentación.

Imagen: ITzine

Científicos de materiales de Países Bajos y Canadá han construido un interruptor de cristal líquido cuyo umbral de activación puede reescribirse con luz. El dispositivo, descrito en Science Advances, utiliza un polímero de cristal líquido con azobenceno y mantiene su estado programado sin alimentación externa y sin memoria separada.

El equipo demostró que el umbral puede ajustarse de dos maneras —calentamiento y exposición a la luz— y luego utilizarse como un interruptor convencional. Al cambiar la duración e intensidad de la irradiación ultravioleta, los investigadores controlaron la proporción del isómero cis, lo que modificó el tamaño de la separación en el interior del dispositivo. Eso, a su vez, desplazó la potencia mínima en el electrodo de calentamiento necesaria para que el interruptor cierre el circuito.

En la práctica, eso significa que el mismo componente puede reprogramarse para activarse antes o después sin cambiar el circuito circundante. Sin embargo, el material tiene un límite: según los autores, el umbral almacenado se atenúa gradualmente después de unas 10 horas en completa oscuridad. Para la electrónica, eso no equivale a un almacenamiento a largo plazo dentro de una ventana operativa útil, pero aún así significa que los ajustes pueden persistir sin alimentación continua.

Un relé térmico estándar es más sencillo. Normalmente se basa en una lámina bimetálica que se dobla al calentarse porque dos metales se expanden a diferentes ritmos. Ese enfoque es fiable, pero su umbral está en gran medida fijado por diseño. El nuevo interruptor funciona de forma distinta: su respuesta puede reescribirse con luz y luego utilizarse sin calibración adicional hasta que el estado registrado desaparezca.

Los investigadores también probaron la idea más allá de una demostración básica de materiales. Primero, utilizaron el interruptor como un sistema simple de clasificación binaria, ajustándolo con pulsos de luz ultravioleta y azul para que clasificara las señales entrantes en una de dos clases. Luego construyeron un sistema de control para los dedos de una mano robótica usando cinco de los interruptores. A cada dedo se le asignó su propio umbral —el nivel de potencia al que debe doblarse— lo que permitió al equipo reproducir diferentes gestos, incluidos movimientos de un solo dedo y combinaciones.

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Eso podría hacer la aproximación útil para la robótica blanda, donde los componentes ligeros y flexibles suelen encajar mejor que los sensores pesados y la electrónica compleja. La pregunta que queda es la durabilidad: cuánto duran estos elementos en dispositivos reales, cómo se comportan tras muchos ciclos de calentamiento e iluminación y cuán estables permanecen sus umbrales programados tendrán que responderse en pruebas robóticas más exigentes.

Dan Kowalski

Frontier Editor

Dan is our resident futurist, covering electric mobility, space exploration, and the smart home. He's interested in atoms just as much as bits. Whether it's a new battery chemistry, a reusable rocket, or a protocol that finally makes IoT devices talk to each other, Dan breaks down the engineering that pushes humanity forward.

vía ITzine

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